Voy hablarte del preludio
Del preámbulo
De las saetas
De los aquelarres
Y los tabúes de Dios
De los cánones censurados
De los miedos nutridos
Y de los sacrilegios falsos
De los templos del control.
Voy hablarte del gran sonido
Y de las almas amnésicas
Proceden de las tierras del sur
Y las lejanas constelaciones del cosmos
Más allá de las rojas planicies
Mas allá de las dimensiones
Mas allá, en lo profundo
Donde la fe no es
Y la cultura no existe
La sociedad no divide
Habita el núcleo divino
Las campanas anuncian algo
Las carreteras son desconocidas
La costa es de oro intenso
El brazo del mar sofoca la bahía estelar
Las bellas esencias son felices
Nada de lamentable
Un proverbio único
Que convoca los colores indigentes
Y las vibraciones son frecuencias de amor.
Acá abajo en el abismo denso
Entre libaciones de confusión
Acordes y néctares de vino
Las costumbres olvidaran lo típico
Las plazas son arrasadas quemantes
Las aulas enmudecieron funestas
La raíz no da fruto fresco
Niños juegan con sus sombras
Excitados trabajadores voraces
Compiten en alerta
Entre amigos y enemigos
Jauría y traiciones
Madres cuchichean entre dientes
Hermanos individualistas
Se pelea el sol
Las fiestas son carreras espaciales
El macho cabrio y violento
Gana la batalla
La feminidad es reducida
A una inferior charla injusta
Personas caminando sin rumbo
Consumen tecnología hipnótica
Adicción sin frutos
Buscando llenar vacíos de vida
Se mofan taciturnos
Los excesos son fieles
Donde esta pedro? Donde Juan?
Al frente en la batalla
Son los reyes de la pantalla
Pastoreando al mal cordero.
Se acabo lo rustico
Lo simple y espontáneo
Los versos didácticos del cielo
Las maquinas han llegado
La comunicación es extraña
Donde se manipula tanto
Se acabo el romanticismo
El lenguaje solemne
El amor por sentimiento
Dios desesperado
Busca el eslabón omnipotente
Las leyes y reglas
Son realidades pretenciosas
Dios desesperado
Ha liberado sus recursos
El rebaño extraviado
Solo habita en tu mente
El cielo nos corta el vuelo
Azul pedazo de esperanza
Dios sereno y seguro
No olvida las almas justas
Y corazones sin interés
Que en el día y la noche
El crimen pasea y fluye
Todos los pecados no existen
En astucia observo
Desaparecerá la justicia halada
Miles volverán
A ser un gran centro.
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