martes, 30 de octubre de 2012

Crepúsculo Matinal



Divinas dianas me despiertan del letargo
Al unísono de coros fragorosos
Cantando himnos glamorosos y vitales
Al nuevo día que precoz despunta
Sonidos melódicos purifican las mentes
Algarabía en nuestro cobijo local
El rocío duerme en nuestras casas
Nuestro nido de tradiciones se ufana
Por avenidas de recuerdos de ensueño
Caminamos dichosos a la gran alborada
Entre arpegios multicolores flotamos
Nuevo día impera en la magnificencia
Ameritando las glorias de nuestro porvenir
Seguimos luchando la providencia de los cielos
Tribuna del conocimiento hermético
Armonía en lo escéptico absoluto
Suenan tonos poco elocuentes
Un concierto de acordes de arpas
Nos impulsan al rol del trabajo
Actividades nobles de buen fruto
Prosperas y tediosas nos alimentan
En el hastío de la rutina convencional
Escapamos a la calle del pecado
Por alevosías invisibles a los incautos
Experimentando faustos y arreglados placeres.
Las calles de mi ciudad brillan
Patrimonio rustico, silencioso
Ocultan profundas emociones
Libaciones a menester de oscuras sangrías
Jaranas alegres de instintos diversos
Antros y posadas, bajo el marco principal
Escapan de la vigilia de las normas
Me sacrifico por toda redención
En este espectáculo celebre de amistad
Afloran temas sociales en portada extravagante
Los tropeles marchan por diferente noción
Jóvenes se educan en la adaptación
Para recuperar su capacidad para sentir
Sensaciones curiosas los relampaguean
Íntegros en el control de su razón
El alba del este cae sublime
Evoca estelas de la olvidada noche
Ideales se tejen en nuestro actuar
Y nos dividen del infinito amor
Tapias aclaran sus matices con el sol
Mis desvelos se nutren en su autonomía
Me levanto y me amparo en el santuario
Para cerciorar mis planes subjetivos
Realismo mágico en el mundo del saber
Erotizan mi libido por leer
La ultima línea de liberación espiritual
La verdadera percepción de mi propia verdad
Me abstengo de conformismo y aceptación
Y me embriago con mi propia conciencia
El alma danza en una fiesta mística
En la pira de un fuego antaño
Primitivo aura en mis alas
Vuelo sobre esta antiquísima ciudad
Observando taciturno los corazones
Testigo perpetuo imploro clemencia filantrópica
Me adhiero transparente a la herejía neutral
Añoro la concepción real de la paz y redención
Mi carné delata maldición artística
Espino salvaje entre flores artificiales
Retorno inocente y ganoso al templo
Ceñido de alabanzas y cánticos de musas
La morada que me vio nacer y germinar
En el umbral me detengo estupefacto
Retozante en nerviosismo sutil
Con mirada de rubor esperanza
Guirnaldas floridas en reflejos intrínsecos
Mis ojos brillan en la elegancia
Altivez en la puerta de la biblioteca
Humildad en su hacinamiento
Reverencias melindrosas y ademanes
Muletillas engañosas en dicción superflua
Sonrisas entre aromas de libros húmedos
Me sumerjo mimetizado entre secciones lustrosas
Pasillos de fragancia intelectual
Cincelan estantes de robles didácticos
Guarnecen sabiduría infinita
Granulada del poeta Dios
Me pierdo ansioso entre el laberinto
Fantástico paraíso de todos los tiempos
Succiono el polen de muchos libros
Que embalsaman mi mente con enigmas
Los más desconocidos del tabú
Exaltado sueños de día
Sin fronteras ni horizontes
Revelando más de los que pernoctan de noche
Ahí en el páramo ilimitado
Caigo en catalepsia por momentos
Descubriendo lo que se nos ha borrado
Depurando sustancias olvidadas
Voy por cuevas de catacumbas
Recordando lo que era ampliamente conocido
En la verdadera existencia del albedrío
Don sin ciclos de un eslabón extraviado
Hay un caos no escrito
Ha revolución por el derecho flagelado
Camino pusilánime con un viejo libro
De moral retrograda me limpio
Con énfasis soñados desaparezco, muy lejos.

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